Cosas ilustres son dichas de ti, Ciudad de Dios. (Selah.) Salmo 87.3
Leitura diária na versão Rayana Valera - Espanhol


Géneses 36
Géneses 37
Mateo 11

Géneses 36


1
Y ESTAS son las generaciones de Esaú, el cual es Edom.
2
Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: á Ada, hija de Elón Hetheo, y á Aholibama, hija de Ana, hija de Zibeón el Heveo
3
Y á Basemath, hija de Ismael, hermana de Navaioth.
4
Y Ada parió á Esaú á Eliphaz y Basemath parió á Reuel.
5
Y Aholibama parió á Jeús, y á Jaalam, y á Cora: estos son los hijos de Esaú, que le nacieron en la tierra de Canaán.
6
Y Esaú tomó sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y toda su hacienda que había adquirido en la tierra de Canaán, y fuése á otra tierra de delante de Jacob su hermano.
7
Porque la hacienda de ellos era grande, y no podían habitar juntos, ni la tierra de su peregrinación los podía sostener á causa de sus ganados.
8
Y Esaú habitó en el monte de Seir: Esaú es Edom.
9
Estos son los linajes de Esaú, padre de Edom, en el monte de Seir.
10
Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Eliphaz, hijo de Ada, mujer de Esaú Reuel, hijo de Basemath, mujer de Esaú.
11
Y los hijos de Eliphaz fueron Temán, Omar, Zepho, Gatam, y Cenaz.
12
Y Timna fué concubina de Eliphaz, hijo de Esaú, la cual le parió á Amalec: estos son los hijos de Ada, mujer de Esaú.
13
Y los hijos de Reuel fueron Nahath, Zera, Samma, y Mizza: estos son los hijos de Basemath, mujer de Esaú.
14
Estos fueron los hijos de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Ana, que fué hija de Zibeón: ella parió á Esaú á Jeús, Jaalam, y Cora.
15
Estos son los duques de los hijos de Esaú. Hijos de Eliphaz, primogénito de Esaú: el duque Temán, el duque Omar, el duque Zepho, el duque Cenaz,
16
El duque Cora, el duque Gatam, y el duque Amalec: estos son los duques de Eliphaz en la tierra de Edom estos fueron los hijos de Ada.
17
Y estos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: el duque Nahath, el duque Zera, el duque Samma, y el duque Mizza: estos son los duques de la línea de Reuel en la tierra de Edom estos hijos vienen de Basemath, mujer de Esaú.
18
Y estos son los hijos de Aholibama, mujer de Esaú: el duque Jeús, el duque Jaalam, y el duque Cora: estos fueron los duques que salieron de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Ana.
19
Estos, pues, son los hijos de Esaú, y sus duques: él es Edom.
20
Y estos son los hijos de Seir Horeo, moradores de aquella tierra: Lotán, Sobal, Zibeón, Ana,
21
Disón, Ezer, y Disán: estos son los duques de los Horeos, hijos de Seir en la tierra de Edom.
22
Los hijos de Lotán fueron Hori y Hemán y Timna fué hermana de Lotán.
23
Y los hijos de Sobal fueron Alván, Manahath, Ebal, Sepho, y Onán.
24
Y los hijos de Zibeón fueron Aja, y Ana. Este Ana es el que descubrió los mulos en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón su padre.
25
Los hijos de Ana fueron Disón, y Aholibama, hija de Ana.
26
Y estos fueron los hijos de Disón: Hemdán, Eshbán, Ithram, y Cherán.
27
Y estos fueron los hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván, y Acán.
28
Estos fueron los hijos de Disán: Huz, y Arán.
29
Y estos fueron los duques de los Horeos: el duque Lotán, el duque Sobal, el duque Zibeón, el duque Ana.
30
El duque Disón, el duque Ezer, el duque Disán: estos fueron los duques de los Horeos: por sus ducados en la tierra de Seir.
31
Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos:
32
Bela, hijo de Beor, reinó en Edom: y el nombre de su ciudad fué Dinaba.
33
Y murió Bela, y reinó en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.
34
Y murió Jobab, y en su lugar reinó Husam, de tierra de Temán.
35
Y murió Husam, y reinó en su lugar Adad, hijo de Badad, el que hirió á Midián en el campo de Moab: y el nombre de su ciudad fué Avith.
36
Y murió Adad, y en su lugar reinó Samla, de Masreca.
37
Y murió Samla, y reinó en su lugar Saúl, de Rehoboth del Río.
38
Y murió Saúl, y en lugar suyo reinó Baalanán, hijo de Achbor.
39
Y murió Baalanán, hijo de Achbor, y reinó Adar en lugar suyo: y el nombre de su ciudad fué Pau y el nombre de su mujer Meetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.
40
Estos, pues, son los nombres de los duques de Esaú por sus linajes, por sus lugares, y sus nombres: el duque Timna, el duque Alva, el duque Jetheth,
41
El duque Aholibama, el duque Ela, el duque Pinón,
42
El duque Cenaz, el duque Temán, el duque Mibzar,
43
El duque Magdiel, y el duque Hiram. Estos fueron los duques de Edom por sus habitaciones en la tierra de su posesión. Edom es el mismo Esaú, padre de los Idumeos.

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Géneses 37


1
Y HABITO Jacob en la tierra donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán.
2
Estas fueron las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diez y siete años apacentaba las ovejas con sus hermanos y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre: y noticiaba José á su padre la mala fama de ellos.
3
Y amaba Israel á José más que á todos sus hijos, porque le había tenido en su vejez: y le hizo una ropa de diversos colores.
4
Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que á todos sus hermanos, aborrecíanle, y no le podían hablar pacíficamente.
5
Y soñó José un sueño y contólo á sus hermanos y ellos vinieron á aborrecerle más todavía.
6
Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:
7
He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío.
8
Y respondiéronle sus hermanos: ¿Has de reinar tú sobre nosotros, ó te has de enseñorear sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más á causa de sus sueños y de sus palabras.
9
Y soñó aún otro sueño, y contólo á sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban á mí.
10
Y contólo á su padre y á sus hermanos: y su padre le reprendió, y díjole: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, á inclinarnos á ti á tierra?
11
Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre paraba la consideración en ello.
12
Y fueron sus hermanos á apacentar las ovejas de su padre en Sichêm.
13
Y dijo Israel á José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Sichêm: ven, y te enviaré á ellos. Y él respondió: Heme aquí.
14
Y él le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y enviólo del valle de Hebrón, y llegó á Sichêm.
15
Y hallólo un hombre, andando él perdido por el campo, y preguntóle aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?
16
Y él respondió: Busco á mis hermanos: ruégote que me muestres dónde pastan.
17
Y aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí yo les oí decir: Vamos á Dothán. Entonces José fué tras de sus hermanos, y hallólos en Dothán.
18
Y como ellos lo vieron de lejos, antes que cerca de ellos llegara, proyectaron contra él para matarle.
19
Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador
20
Ahora pues, venid, y matémoslo y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia le devoró: y veremos qué serán sus sueños.
21
Y como Rubén oyó esto, librólo de sus manos y dijo: No lo matemos.
22
Y díjoles Rubén: No derraméis sangre echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver á su padre.
23
Y sucedió que, cuando llegó José á sus hermanos, ellos hicieron desnudar á José su ropa, la ropa de colores que tenía sobre sí
24
Y tomáronlo, y echáronle en la cisterna mas la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.
25
Y sentáronse á comer pan: y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de Ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas y bálsamo y mirra, é iban á llevarlo á Egipto.
26
Entonces Judá dijo á sus hermanos: ¿Qué provecho el que matemos á nuestro hermano y encubramos su muerte?
27
Venid, y vendámosle á los Ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos acordaron con él.
28
Y como pasaban los Midianitas mercaderes, sacaron ellos á José de la cisterna, y trajéronle arriba, y le vendieron á los Ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron á José á Egipto.
29
Y Rubén volvió á la cisterna, y no halló á José dentro, y rasgó sus vestidos.
30
Y tornó á sus hermanos y dijo: El mozo no parece y yo, ¿adónde iré yo?
31
Entonces tomaron ellos la ropa de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la ropa con la sangre
32
Y enviaron la ropa de colores y trajéronla á su padre, y dijeron: Esta hemos hallado, reconoce ahora si es ó no la ropa de tu hijo.
33
Y él la conoció, y dijo: La ropa de mi hijo es alguna mala bestia le devoró José ha sido despedazado.
34
Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso saco sobre sus lomos, y enlutóse por su hijo muchos días.
35
Y levantáronse todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo mas él no quiso tomar consolación, y dijo: Porque yo tengo de descender á mi hijo enlutado hasta la sepultura. Y llorólo su padre.
36
Y los Midianitas lo vendieron en Egipto á Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia.

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Mateo 11


1
Y FUÉ, que acabando Jesús de dar mandamientos á sus doce discípulos, se fué de allí á enseñar y á predicar en las ciudades de ellos.
2
Y oyendo Juan en la prisión los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,
3
Diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?
4
Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber á Juan las cosas que oís y veis:
5
Los ciegos ven, y los cojos andan los leprosos son limpiados, y los sordos oyen los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciado el evangelio.
6
Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.
7
E idos ellos, comenzó Jesús á decir de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es meneada del viento?
8
Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de delicados vestidos? He aquí, los que traen vestidos delicados, en las casas de los reyes están.
9
Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un profeta? También os digo, y más que profeta.
10
Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, Que aparejará tu camino delante de ti.
11
De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista mas el que es muy más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
12
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan.
13
Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron.
14
Y si queréis recibir, él es aquel Elías que había de venir.
15
El que tiene oídos para oir, oiga.
16
Mas ¿á quién compararé esta generación? Es semejante á los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces á sus compañeros,
17
Y dicen: Os tañimos flauta, y no bailasteis os endechamos, y no lamentasteis.
18
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.
19
Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada por sus hijos.
20
Entonces comenzó á reconvenir á las ciudades en las cuales habían sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habían arrepentido, diciendo:
21
¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.
22
Por tanto os digo, que á Tiro y á Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á vosotras.
23
Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el día de hoy.
24
Por tanto os digo, que á la tierra de los de Sodoma será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á ti.
25
En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños.
26
Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos.
27
Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoció al Hijo, sino el Padre ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel á quien el Hijo lo quisiere revelar.
28
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
29
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas.
30
Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

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